Testimonio de Mario Terán a la prensa francesa

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“Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fui a ver al coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el coronel se puso furioso. Así es que fui. Ése fue el peor momento de mi vida. Cuando llegué, el Che estaba sentado en un banco. Al verme dijo: «Usted ha venido a matarme». Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces me preguntó: «¿Qué han dicho los otros?». Le respondí que no habían dicho nada y él contestó: «¡Eran unos valientes!». Yo no me atreví a disparar. En ese momento vi al Che grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuando me miró fijamente, me dio un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el Che podría quitarme el arma. «¡Póngase sereno —me dijo— y apunte bien! ¡Va a matar a un hombre!». Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che, con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón”.

EL 8 de octubre de 1967: tras feroz combate era herido el comunista y guerrillero Ernesto “Che” Guevara, tras emboscada del ejército en Bolivia. Con la perdida de varios de la brigada internacionalista y con su fisil inutilizado, era apresado y conducido a una mísera escuela “La Higuerita” en Bolivia donde seria asesinado el día posterior. En la emboscada, su detención y asesinato estaban involucrados la CIA (EE.UU), el propio nazi Klaus Barbie, el Embajador de EE.UU y la dictadura boliviana de René Barrientos.

El 23 de marzo de 1967, después de un año y medio de intensos preparativos, se produjo la primera acción victoriosa del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia en Ñancahuazú. El Che, al frente de su grupo internacionalista, emprendió así la primera fase guerrillera no exenta de serias dificultades y bajas sensibles. Por eso en esta fecha, los 17 combatientes tenían como propósitos: buscar zonas más propicias, iniciar un período de recuperación, establecer el contacto con la ciudad donde el aparato urbano había sufrido duros golpes, incorporar nuevos miembros y continuar la lucha. En la estrecha Quebrada del Yuro y mientras buscaban una cresta para dirigirse al río San Lorenzo, se produjo el encuentro y el combate desigual contra tres mil efectivos. El Che, herido y con su arma inutilizada, el boliviano Simón Cuba (Willy) y el peruano Pablo Chano (El Chino) cayeron en poder del ejército, fueron conducidos a una miserable escuelita de La Higuera y cobarde mente asesinados.

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