El negocio de la sangre

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La otra opinión
Francisco Javier Vázquez Burgos

La protesta social – por llamarla de alguna forma- se ha convertido en el negocio de los grupos radicales de este país, y se torna mucho mejor y más lucrativo si en esas protestas se logra el derramamiento de sangre, entonces sí que la manifestación se vuelve un magnifico negocio para los dirigentes y sus amigos. Se capta la atención internacional y fluirán los apoyos de todas partes. El beneficio se convierte en el doble, por un lado el sistema tratando de contentarlos y por otro lado los grupos internacionales.

Los líderes reciben ofrecimientos de todo, dinero, empleos, canonjías y muchos de ellos cargos políticos, inclusive en el sistema; en tanto que los miles de manifestantes sólo se quedan con la satisfacción de haber participado y con la posibilidad de contarlo por el resto de sus vidas en todas sus reuniones, se sentirán héroes e importantes, pero en realidad, no lograron nada ni aportaron nada, la sociedad continúa, después de las protestas, con las mismas deficiencias y corruptelas.

Finalmente los manifestantes son utilizados por dirigentes radicales que se aprovecharon de su enojo, de su inexperiencia e ingenuidad. De fuera reciben apoyos para sus viajes y sus interminables caravanas, hoteles de lujo y comidas, que al menos como dijera Luis González de Alba- recién fallecido- les permite olvidarse de la milpa por un tiempo y los deja sentirse héroes, aunque este caso de los 43, si bien los muchachos se portaban igual de vándalos que los del 68, había una gran diferencia, los del 68, no estaban ligados a grupos criminales, era una protesta mucho más sana. De los chavos de la normal, Luis expresó que en las normales les enseñan a cometer pillajes.

Y es a este punto que quería llegar para explicar la poca seriedad de las protestas, los radicales manifestantes parece que no tienen plena conciencia de lo que hacen o por qué lo hacen, si al caso a uno los mueve el enojo, la mayoría incurren en actitudes poco serias, como un relajo, así secuestran, saquean y queman camiones repartidores de mercancías y de pasajeros, pipas de combustibles, bloquean carreteras, y se ven muy divertidos, el problema es que el mensaje que envían a la sociedad en general no es el mejor, perjudican a la clase trabajadora, al comercio, a todos, menos a la clase política a la que dicen querer afectar, pero que en realidad lo que buscan de ella son concesiones y canonjías.

Estas actitudes ocasionan que a los radicales y chantajistas líderes, y a los miles de idealistas jóvenes, los vea la sociedad en su conjunto peor que como observan a la clase política que golpea a la nación, y es que si bien la clase política ha hecho y deshecho con la nación, se cuidan de no ser tan evidentes y hasta tratan de justificar sus acciones, en contraparte los que protestan contra los que ostentan el poder se comportan con torpeza, con violencia, y generan una imagen peor que la del gobierno.

Pero todo tiene una explicación, a los líderes no les interesa a largo plazo lo que puede pasar, simplemente les interesa el momento inmediato, la atención que pueden llamar, lo que pueden conseguir en espacios en política o los beneficios en dinero; las protestas actuales por Ayotzinapa que fue una pelea entre v grupos de delincuentes y han querido involucrar al gobierno, o los caídos en Nochixtlán, Oaxaca, si a los manifestantes les duele y les preocupan estos dos sucesos, a los líderes les encantó que haya sucedido, el negocio de la sangre es muy lucrativo, pronto veremos a muchos de esos líderes de las protestas fingidas en la política, en cargos administrativos o con beneficios ilegales. Al tiempo.

Docentes de Veracruz en su derecho

Discutía con dos amigos sobre las protestas de los docentes de Veracruz y de los docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) sobre cuál es la diferencia entre las protestas; me cuestionaban el porqué crítico a unos y apoyo a otros. Es fácil de explicar.

A los primeros se les debe de apoyar porque a pesar de la falta de pagos que han sufrido, permanecieron en sus aulas con un gran sentido de responsabilidad por la educación de sus alumnos y eso es de alabarse y de reconocerse, pero la verdad que el veracruzano es así, responsable y trabajador.

Pero además sus protestas, que recién inician y que no les dejaron otra que suspender clases, tiene una gran diferencia, que lo convierte en un movimiento de protesta social, Sólo se enfocan contra las instituciones que los están afectando, no secuestran camiones, no queman, no saquean, y esperamos que así sigan y que tengan todo el respaldo de la sociedad.

En contra parte los maestros de la CNTE de Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Guerrero asisten cien días al año a sus salones, roban, secuestran camiones repartidores, saquean tiendas, agreden a sus compañeros y afectan a todas las dependencias de gobierno no sólo a las educativas.

No hay comparación, los primeros protestas por una afectación y están en su derecho legítimo, no piden nada ilegal; los segundos quieren plazas, manejar el presupuesto y no trabajar. No hay comparación, los primeros son maestros, los segundos son unos vagos, delincuentes.

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