Descaro del “Verde”, complicidad del Trife

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La diferencia entre unos partidos y otros es su nivel de descaro. Todos violan las normas. Un estudio citado por Edgardo Buscaglia indica que el promedio de compra de votos en los procesos electorales es de 20 al 25%, por ejemplo. Y para comprar votos, hace falta dinero, mucho más que lo que permite la ley recibir y gastar.

En este colectivo de la desvergüenza, sin embargo, el PVEM es rey, absoluto y orgulloso. Lo trae en su propio nombre: partido verde ecologista de México. No es partido: es una coalición de mafiosos reunida en torno a la familia de su líder y guía, el niño verde Jorge Emilio González, para quien se introdujeron importantes modificaciones legislativas, negociadas a cambio de que el PVEM apoyara otras, que rebajaron los límites de edad y le facilitaron el temprano ingreso a las cámaras.

No es verde ni ecologista (aunque sí redundante): ya ha sido expulsado de las organizaciones internacionales de partidos verdes, que fueron forzadas por los hechos (también se negaron a verlo por un tiempo, pero lo que sí les resultó inadmisible es la promoción de la pena de muerte que hace el PVEM) a admitir que esa franquicia política no tiene nada qué ver con el ambientalismo. Por algunos años, los periodistas nos divertimos con los legisladores “verdes”, haciéndoles preguntas de primero de primaria sobre ecologismo que nunca sabían responder. Por ejemplo: cómo se hace composta o para qué sirve la separación de desechos. Al final, la moda pasó porque era tal su ignorancia que resultó un juego excesivamente fácil y aburrido.

El PVEM tampoco es de México, porque su interés está en muchas cosas pero no en servir a esta nación. Aunque, bueno, ¿quién le atribuiría esa característica en exclusiva entre los partidos?

HIERE PERO NO MATA

Lo que hace destacar al PVEM es que ha perfeccionado las técnicas para burlarse del sistema electoral. Es como si quisiera cobrarse en él los chistes que los periodistas hemos hecho a costillas de sus miembros: “Ándale, ¿te carcajeaste de mi diputado? Por aquí acarreo gente. ¿Exhibiste a mi senador como un palurdo? Por allá arreglo que me entren millones de pesos ilegalmente. ¿Qué trataste a mi gobernador como un niñato idiota? Mira cómo me acusan ante el INE y el TRIFE y ellos me rebajan las multas, me exoneran y me defienden”.

Porque son las instituciones las útiles aliadas de su descaro. En un ambiente en el que la confianza en la democracia se precipita alarmantemente, el INE, el Trife y otros organismos están actuando para acabar de destruirla, mediante la complicidad con numerosos acciones ilegales, entre las que las del PVEM son las más cínicas y visibles.

El jueves, Salvador García Soto mencionó algunos de ellos en su columna: actos anticipados de campaña, pagos ilegales de publicidad en cines y medios de comunicación, campañas de promoción con recursos públicos de la Cámara de Diputados, entre otros que costaron a los que pagamos impuestos alrededor de 800 millones de pesos.

Sergio Aguayo, Denise Dresser, Eduardo Huchim y otros presentaron una demanda ciudadana apoyada por 140 mil firmas pidiendo que, ante la sistemática y reiterada comisión de violaciones a la ley por parte del PVEM (que, como ciertas empresas dedicadas a los abusos, sin duda ya incorporó el pago de multas y sobornos como un renglón destacado de sus cuentas, y ha resuelto que los beneficios compensan y justifican las sanciones), pedía que le retiraran el registro como partido político. Como en agosto de 2015, cuando hubo una resolución similar, la iniciativa fue desechada porque, alegó el juez, el PVEM “sí violó la ley pero no impidió la democracia”.

García Soto añade que los magistrados del Trife, y el ponente Salvador Nava Gomar, demoraron 14 meses en tratar la demanda ciudadana y cuando lo hicieron, la desecharon de manera unánime, sin molestarse en debatirla o razonar sus votos.

Lorenzo Córdova, consejero presidente del INE e hijo del respetadísimo politólogo Arnaldo Córdova, ya finado, explicó que no hace falta expulsar al PVEM de los procesos que envenena porque “el conjunto de los ilícitos en los que incurrió, a lo largo de estos meses, no puso en riesgo ni el sistema democrático ni al Estado constitucional”.

Razonamiento impecable. Entonces al que golpea cada día a su mujer no hay que encarcelarlo porque no pone en riesgo ni sus propiedades ni su vida… por ahora. Y al alto funcionario que montó un esquema de asignación de contratos públicos a sus amigos, no hay que despedirlo y sancionarlo porque no pone en riesgo la existencia del país.

De entrada, parecería conveniente correr y castigar, por ejemplo, a los magistrados del Trife, porque con la tergiversación de la justicia electoral ellos sí están poniendo en riesgo el sistema democrático y, por lo tanto, el Estado constitucional.

Pero no habría que molestarse en ello: se van en un mes. Y de los 21 aspirantes a reemplazarlos, nada menos que 11 están ligados al PRI o al PAN. Si no es igual, será peor.

SENDEROS

Nuestra película #MirarMorir. El Ejército en la noche de Iguala”, empieza a cerrar su #ProyecciónGlobal #Ayotzinapa2años con la calificación máxima que otorga Netflix, cinco estrellas. Está disponible en México, América Latina, Estados Unidos y España.

De todos modos, el miércoles 12, a las 6 de la tarde, haremos una proyección del filme con una charla en la que participaré, en el Cine Tonalá de la colonia Roma. Calle Tonalá 261.

La única falla es que el domingo pasado, la policía de la ciudad francesa de Toulouse atacó a los asistentes a la función de nuestro documental, organizada por el Colectivo El Cambuche. Lanzaron gases lacrimógenos y detuvieron a un chico.Captura de pantalla 2016-10-06 a la(s) 16.49.20

Tuvimos tres excelentes presentaciones de mi libro #MentiraHistórica en la Feria Internacional del Libro de Acapulco, en la Universidad de Guadalajara, con Carmen Chinas, y en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, con Rossana Reguillo.

Y este sábado inicia mi taller “Viajar para escribir, escribir para viajar”, en el Foro Roma de Fruta Editorial. Información en CuadernosDR@gmail.com

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