Acciones para frenar cambio climático en México son insuficientes

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  • Faltan recursos necesarios para mejorar la producción agrícola, así como investigación pertinente, dijo Tomás Hernández del INIFAP
  • Es uno de los causantes de riesgo en la seguridad alimentaria del país, dijo Antonio Turrent Fernández

David Sandoval Rodríguez

En México hace falta un mayor esfuerzo coordinado entre distintos sectores que logre atender las recomendaciones internacionales para mitigar el daño ambiental, reconocieron destacados especialistas en el tema del cambio climático al participar en el 5to. Congreso Nacional de Mitigación del Daño Ambiental en el Sector Agropecuario y Forestal de México 2016, organizado por la Facultad de Economía de la Universidad Veracruzana (UV).

En el Museo de Antropología de Xalapa (MAX) el miércoles 5 de octubre, Tomás Hernández Tejeda y Antonio Turrent Fernández, científicos del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), dieron a conocer el estado actual de la situación en el país.

En su conferencia, “El cambio climático y su contexto en el sector agroalimentario y forestal de México”, Hernández Tejeda reconoció que la evidencia científica indica que el cambio climático es el mayor problema de la humanidad, por lo que es urgente incrementar los efectos de la mitigación ambiental ya que su impacto trasciende las esferas de lo ecológico y lo agropecuario, y repercute en lo económico, lo social y lo político.

Ahora puede constatarse lo que especialistas de diversas latitudes comenzaron a advertir hace décadas, añadió, al existir casos de especies vegetales en las que incluso se han adelantado los procesos de floración y especies animales que retrasan su migración debido a los climas cálidos que encuentran en sus lugares habituales.

El ponente, quien es integrante del Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Conservación y Mejoramiento de Ecosistemas Forestales, fue uno de los integrantes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, conocido internacionalmente como IPCC, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Tomás Hernández señaló que el informe de 2014 del IPCC no muestra una tendencia gradual en el incremento de la temperatura, por el contrario, muestra una variabilidad constante, es decir, las temperaturas a lo largo del planeta fluctuarán continuamente alterando los ciclos de lluvias, afectando en consecuencia los ciclos agrícolas y productivos.

“Pese a los avances en el sector público y privado de nuestro país para atender los requerimientos de prevención, mitigación y atención de desastres, es urgente crear procesos de adaptación, es decir, debemos generar las variedades, crear especies que toleren altas temperaturas, que resistan el clima o que se adapten a estas condiciones.”

Si bien de manera constante se generan opciones de mitigación, “aún no tenemos la receta ni el remedio; sabemos que nos está afectando de una manera u otra, directa o indirectamente, sin embargo falta mucho por investigar, falta información y preparar especialistas, no sólo en mitigación y adaptación, también en vulnerabilidad y todo lo relacionado a los efectos del cambio climático”, reconoció.

Hernández Tejeda planteó la necesidad de adoptar estrategias que permitan a productores, pobladores rurales y sociedad en general desarrollar las capacidades necesarias para adaptarnos al cambio climático.

 

En riesgo la seguridad alimentaria del maíz

Antonio Turrent Fernández, investigador nacional emérito por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en 2009, presentó la conferencia “Cambio climático y estrategia de investigación para la seguridad alimentaria de México”.

Explicó los efectos provocados por el cambio climático en la producción agrícola, principalmente en el maíz, y cómo las formas de cultivo a gran escala agotan el potencial de los suelos, lo que reduce la productividad de manera paulatina.

El incremento variable de la temperatura a lo largo del año, al igual que las sequías y ciclos de lluvia en épocas distintas a las contempladas por los agricultores, dificulta la planeación de siembra y cosecha a nivel nacional.

Turrent Fernández dijo que se debe aprovechar el agua dulce disponible en la región sur de México para lograr producciones de maíz superiores a las necesidades nacionales porque cada año se incrementa la importación de maíz y, de seguir así, dentro de una década, por cada dos kilos de maíz, uno provendrá del extranjero, poniendo en serio peligro uno de los elementos de la seguridad alimentaria del país.

“México tiene reservas de agua dulce, particularmente en el sureste del país, si usamos esas aguas de escurrimiento podríamos duplicar la cantidad de tierra bajo riego, pero están yéndose al mar.”

El mayor problema es que persiste una gran ineficiencia en el uso del agua, es menor al 50 por ciento, es decir, de 100 metros cúbicos solamente 50 van a las parcelas, detalló.

Para alcanzar la seguridad alimentaria en el siglo XXI, México tendrá que remontar “la trilogía del cambio climático, la degradación de los recursos naturales y el incremento de la población”, puntualizó.

La gran variable central para la producción de alimentos será la disponibilidad de agua para los cultivos, recalcó, “en primer lugar se debe tomar en cuenta que habrá escasez de agua y los cultivos serán menos eficientes”, por ello organismos internacionales recomiendan a los países invertir en la reserva de agua.

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